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El camino hacia ti mismo.

THEWAY
“No pido otra cosa: el cielo sobre mí y el camino bajo mis pies.” Robert Louis Stevenson (1850 – 1894)

Ayer estuve charlando con alguien muy especial.

Fue una conversación de esas que se te escapan de las manos. Profundizamos en temas cursis y sensibleros que nuestro cuerpo parecía pedir a gritos tratar. Le dimos un toque épico a todo que nos elevaba hasta lo más alto y quedamos como los héroes de nuestra propia historia.

Fue exactamente hacer un balance de lo vivido y lo que nos quedaba por vivir. Fue entonces cuando me di cuenta cuán orgulloso estaba de mí mismo y del camino recorrido hasta aquel preciso instante. Suena pretencioso pero es algo que viene de una reflexión de las de verdad, de las que incluyen silencios muy largos que terminan con una sonrisa y una frase elocuente.

Como él mismo supo expresar perfectamente, fue ese camino y no podía ser otro. Y creo, después de nuestra conversación, que esa es una situación que todos y cada uno de nosotros nos planteamos continuamente en nuestras vidas.

¿Cómo sería mi vida si no hubiera subido a aquel avión? ¿Quién sería yo si no te hubiera conocido? ¿Dónde estaría ahora si no te hubiera seguido?

A mí, la verdad, todas aquellas preguntas me cogieron por sorpresa. Posiblemente se debió a que el día estaba nublado, soplaba fuerte el viento y las calles estaban mojadas. Esas preguntas son mi tipo, entonces apostaría más por pensar que no me acuerdo de habérmelo preguntado alguna vez, que por que no me lo haya preguntado nunca.

La cuestión es cómo reaccionó mi cuerpo a ellas. Cuando el relato de su experiencia penetró en mi cerebro como si de un mar de niebla mágica se tratara, desencadenó una reacción que iluminaba y sugería nuevas preguntas e incógnitas que me robaban la respiración. Esta reacción de la que hablo fue de lo más efímero que experimentado y soy consciente. Duró tanto como me fue necesario para darme cuenta que no me importaba la respuesta. Eran preguntas misteriosas, sin solución a la incógnita, pero que no provocaban en mí otra cosa más que calma y serenidad.

En ese preciso instante empecé a sentirme orgulloso. Identifiqué aquel sentimiento como orgullo cuando supe que no me importaba qué otra vida podría haber tenido o llevado si hubiera tomado otro camino, si hubiera decidido distinto. Porque soy feliz y no cambio por nada cada uno de los malos momentos que he podido vivir hasta ahora. Ninguno de nosotros debería. En cada uno de ellos encuentro una parte de mi. Una nueva, una vieja o una prestada y que nunca devolveré a quien me la dejó.

“Es muy fácil sentirse así cuando ya ha pasado la tormenta”, pensaréis. Pues sí, es posible. Pero tan posible como que esa sea la esencia de nuestra vida. Tan posible como que ese es el único motivo o la única razón por la que mirar atrás y centrarte en el pasado tiene sentido; para darte cuenta de que ese camino es para ti, y sólo tú puedes hacerlo tuyo.

Sobre Fosters MK

Fosters MK
"De todo aquello de lo que no hablas. De todo aquello que no cuentas por no entrar en sentimentalismos". A.M.

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